Tres genios del cine japonés clásico

Quería hacer un ranking solo de películas asiáticas, pero no paro de pensar en películas han roto los esquemas, películas  precursoras, películas merecedoras de estar en la lista.
Casi nunca pienso en hacer una lista que guste a todo el mundo, ya que eso es imposible, pienso en mis propios gustos personales, desde Old Boy soy más de cine coreano que japonés, aunque Kitano y Miike sean de mis directores favoritos, por distintos motivos. También me encanta la sencillez de Naomi Kawase, pero todos estos cineastas beben de tres genios de los que os voy hablar.

Cada uno de ellas es una clase magistral, todos con su estilo bien marcado, hablo de los tres genios del cine japonés: Kurosawa, Ozu y Mizoguchi.

Akira-Kurosawa

Mi favorito es Akira Kurosawa, ya que de los tres era el único que creía en héroes y eso siempre ha sido algo que he valorado mucho. Dirigió más de 30 películas, posiblemente es el más comercial de los tres, pero era un loco cabrón que le encantaba rodar por orden de escenas, esto hacía que el coste de la película creciera, pero él decía que la película era suya y que así la acción dramática iba al orden y para los actores les ayudaba mucho a seguir avanzando sin tener que ir luego retrocediendo y volviendo al final. Le encantaban los grandes exteriores y los decorados angostos y cargados. Era un gran fan de John Ford, por eso hizo Los siete samuráis, un homenaje a sus películas y estilo. Que luego hicieron más obvio adaptándola con gran éxito.

La propia familia Kurosawa descendía de una línea de antiguos samuráis. Desde el punto de vista económico, su situación era superior a la media. Kurosawa era un admirador de la cultura occidental, cuestión que le dio problemas con su familia.

OzuTokyoReview

Ahora toca Yasujiro Ozu, el mejor de los tres, antes de que cualquier director americano, alemán, lo hiciera lo hizo él, pasó de los 45 grados en las escenas de diálogos y con miradas casi mirando a cámara, con unos cuadros perfectos, enseñaba el suelo y se podía el techo. Hablaba de la familia y el crecimiento, como dicen en Japón el triste avance del tiempo, el valoraba mucho la inocencia de un niño y decía que era maravilloso, por eso duraba tan poco.

Aunque fue quien mejor describió las familias, el nunca tuvo una, no se casó, era un hombre solitario y bebedor. En su tumba no pone su nombre. Le ponen y tirán sake por encima, para darle de beber, de casualidad vi esta tumba a las afueras de Tokyo, cuando me perdí buscando un templo.

Tal vez  fuera por las atrocidades que vio en China, donde fue prisionero de guerra, que no quiso tener familia. No estudio nada relacionado con el cine, pero por un familiar empezó ayudar en un estudio, hasta que poco a poco se lo adueñó, siendo el productor y director.

Otra cuestión que siempre me ha gustado de Ozu, es que con los actores era muy atento y muchas veces decidía los planos después de ensayar con ellos y odiaba que cuando un personaje saliera de plano o se le cortara parte del cuerpo, sus encuadres eran precisos y los actores tenían que seguir todas sus directrices. En Cuentos de Tokyo, su mejor película en mi opinión, cuando la hija más joven abanica a su madre, Ozu le indicó el número de veces que tenía que hacerlo.

Mizoguchi1

Llegamos al director que mejor ha tratado a las mujeres, Mizoguchi, seguramente por el motivo que marcó su infancia, de pequeño estaba en una familia muy pobre y sus padres vendieron a su hermana para la prostitución. Y de eso habla en la mayoría de sus películas, que incluso repite personajes en algunas de ellas.

El no se centra en las emociones, te las hace padecer a ti, ahora no recuerdo bien el nombre de la película, pero una de ellas, el marido que es un cabrón le da una daga para que la mujer se suicide, ya que él se piensa que está con otro. Ese plano es de la espalda de la chica en ningún momento le vemos la cara, nos la imaginamos. En Hollywood clásico hubieran hecho un primer plano con una cara perfectamente iluminada resaltando sus ojos y con un difuminado detrás, pero aquí es un plano alejado con el marido de pie y la mujer sentada delante de la daga. (Creo que era en los amantes crucificados, pero no estoy del todo seguro).

Otra particularidad de Kenji Mizoguchi, es la amplitud de plano, podíamos tener un primer plano, pero lejos fuera de él pasaban cosas, yo eso antes de estudiar cine japonés, pensaba que era cosa de Orson Welles, ya que Ciudadano Kane, se ve por la ventana al niño jugando con el trineo mientras hablan de su futuro. Momento tan trascendental de la película.

Lo que la gente tal vez no sepa de él, es que empezó de ilustrador de carteles publicitarios antes de meterse en el cine, sabiendo además que no terminó los estudios y era socialista. Cosa por la que lo censuraron en sus primeras películas.

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